Agricultura ecológica y salud
La vida en la tierra ha cambiado desde la aparición del petróleo, la industria química y la revolución industrial porque se ha ido caminando aprisa hacia la avaricia de la cantidad de producción en detrimento de su calidad. Una premisa que guía no sólo las fábricas, sino las granjas y la horticultura, en detrimento de nuestra salud.
Los pesticidas se han introducido en nuestra cadena biológica sin remedio. Ya no es posible comer pescado con piel. Hay que extraérsela porque ella contiene todas las toxinas inimaginables, procedentes de los residuos petroleros de las embarcaciones que cruzan nuestros mares.
La avaricia de la producción hortícola ha abocado a la producción de alimentos (frutas y verduras) que cada vez contienen menos elementos esenciales que nos son imprescindibles para la salud, de los que contenía esa misma fruta o verdura cuando era natural.
Obtenemos tomates fuertes y duros, pero sin sabor. U obtenemos brócolis que se conservan en el tiempo, pero que cada vez contienene menos indocarbitol-3, la substancia que le caracteriza y que hace de este alimento verdaderamente una verdura anticancerígena. (Ver artículo de referencia).
Así que la agricultura ecológica hay que verla como la única salida a nuestra vida socabada por la avaricia productiva que nos lleva a la mala salud. No se trata sin embargo, de una vuelta atrás en el tiempo, sino de una mirada hacia adelante con visión de futuro. Porque esta metodología agrícola encierra esa mirada hacia atrás pero con las aportaciones de los nuevos conocimientos de la bioquímica.
Una rotación de plantaciones para el enriquecimiento del terreno y el buen tratamiento de la tierra constituyen las mejores herramientas para obtener una buena producción sin dañar el producto ni atentar contra la humanidad.
Desde este blog, animamos a la conversión de introducir la agricultura ecológica en nuestras vidas para optar a una mejor salud. M. D. Muntané