Efectos desconocidos de las semillas de albaricoque
Se han descubierto recientemente las propiedades curativas de la vitamina B-17. Y se asegura que se han puesto en evidencia sus posibilidades curativas respecto del cáncer.
La vitamina B-17 está presente en las semillas de albaricoque, de las que se dice son útiles en el tratamiento del cáncer.
Las investigaciones realizadas llegan a la conclusión de que estas semillas contienen una enzima, la beta-glucosamidasa que, junto a la molécula de B-17 generan cianuro y benzaldehido.
Estos compuestos son, individualmente sumamente tóxicos, pero funcionando en simbiosis multiplican sus efectos por un factor que se calcula los hace cerca de 100 veces más potentes.
Porque esta enzima, la beta-glucosamidasa, se encuentra en cantidades significativas en las células cancerosas, y muy poco en el resto del cuerpo, por lo general hasta 100 veces más. Por consiguiente, estas sustancias tóxicas destruyen únicamente a las células cancerosas y no afectan al resto.
Por lo que de ser cierto, esto constituiría una verdadera quimioterapia directa y sin efectos secundarios, porque sería específica, localizada y eficaz.
Parece ser que hay otra enzima, la rodanasa, que es protectora del organismo. Desde 1965 se conoce a la rodonasa como tiosulfato de transulfurasa. Y este componente neutraliza al cianuro y lo transforma en subproductos no tóxicos y beneficiosos para el organismo. Esta enzima abunda en todo el cuerpo, menos en las células cancerosas, por lo que son sólo éstas las que quedan desprotegidas frente a la acción de las B-17.